Óscar S.M., el único investigado por el crimen de Esther López en 2022, vivía entonces en un chalet de la urbanización El Romeral, dentro del término municipal de Traspinedo (Valladolid). Hace cinco meses lo vendió. Cuando el nuevo propietario se puso a hacer obras de reforma se encontró un habitáculo oculto. Era una trampilla que daba acceso a un sótano desde uno de los dormitorios y había pasado desapercibido durante la inspección que la Guardia Civil realizó en su día. Está por ver si el hallazgo da nueva luz al caso.
Finalmente, este jueves, miembros del Equipo Central de Inspección Ocular, Grupo ECIO de la Dirección General de la Guardia Civil y personal del laboratorio de criminalística de la Unidad de Intervención de la Policía Judicial de Valladolid han inspeccionado el espacio descubierto. Allí han estado también Óscar, el único encausado, y su abogada.
Un día antes, la jueza titular de la plaza 5 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Valladolid, que investiga la muerte de Esther, acordó hacer una inspección ocular. Como indicó, se trataba no sólo del habitáculo en cuestión, sino de las oquedades, suelo, paredes, techos o en la propia estructura de la vivienda y en su interior, posible rotura de tabiques o falsas paredes, techos y suelos.
12 metros cuadrados y 30 centímetros de agua
El actual propietario adquirió la vivienda hace unos cinco meses. Enseguida detectó humedades y, buscando su origen, localizó una trampilla oculta bajo el suelo de una de las habitaciones. Decidió picar una baldosa tras observar los desperfectos en el pavimento.
Bajo la superficie y una capa de espuma de poliuretano, halló una estructura de acceso que conduce a un habitáculo de unos 2,5 metros de altura y una superficie aproximada de 12 metros cuadrados. Lo fundamental de la inspección de ese lugar, este jueves, ha sido la búsqueda e identificación de restos biológicos y humanos.
El acceso al sótano es a través de una escalera oxidada en mal estado a la que le faltan varios peldaños. Ya en el interior, según el informe policial, existe un nivel de agua de unos 30 centímetros. En las fotos que han sacado los agentes se ve la escalera oxidada y los casi dos palmos de agua.
Este zulo podría explicar los pasos que daba Óscar estando en casa. El abogado de la familia de Esther ha destacado que una de sus contradicciones del acusado es que contó que se fumó un cigarro y se metió en la cama, pero su móvil indicaba que estaba andando por la casa de madrugada. Según su iPhone, hizo más de 500 pasos. Las continuas bajadas y subidas al sótano podrían explicarlo.
Ferralla, garrafas y trozos de madera
En el registro visual previo del sótano se observaron diversos objetos, Entre los que han trascendido figuran restos de ferralla, dos garrafas de plástico, maderas flotando (seguramente vigas) y lo que parece ser una bomba de extracción de agua.
En la inspección se han buscado restos de todo tipo, especialmente hongos. La autopsia del cuerpo de Esther reveló que había muchos hongos tanto en el cuerpo como en la ropa. Si esos mismos hongos aparecen ahora en la bodega estaríamos ante una prueba de que el cuerpo de la mujer tal vez estuvo allí depositado.
La presencia de agua y humedad es un elemento muy significativo del caso. Cuando el cadáver de la mujer fue hallado en la cuneta de una carretera cercana a Traspinedo, el forense estableció que presentaba indicios de haber estado cerca de un arroyo o de una corriente de agua. Esther mostraba lo que llaman «manos de lavandera», con la piel blanquecina.
La hipótesis que surge es que si Óscar es el asesino lo que hizo, después de atropellar a su amiga, fue esconder su cadáver en ese zulo durante 24 días. Esther desapareció en la madrugada del 13 de enero de 2022 y no fue hallada muerta hasta el 5 de febrero.
